Cómo acompañar desde las familias
Algunas sugerencias para las familias
Las familias de hoy se ven limitadas por la falta de tiempo para el juego compartido, la escucha activa y la generación de propuestas ante las presiones sociales y las tendencias impuestas. La comunicación suele centrarse en las urgencias y resoluciones inmediatas, dejando los espacios de diálogo relegados a unos pocos momentos. Muchas personas, que utilizan las pantallas constantemente para trabajar, socializar o entretenerse, encuentran difícil dejarlas de lado para interactuar de otras maneras con niños, niñas y adolescentes. En este contexto, la pantalla emerge como una solución rápida para evitar las demandas infantiles, convirtiéndose en una respuesta refleja ante los tiempos de espera, el desborde emocional o la búsqueda de atención. En estos entornos digitales, faltan adultos que miren, escuchen, compartan, cuiden y ofrezcan un modelo de buen uso de las plataformas. El rol de referencia no es ocupado por las personas adultas, sino por las propias lógicas y reglas de las plataformas digitales.
Por eso, resulta clave generar espacios de diálogo sobre el hacer cotidiano, donde, por ejemplo, además de preguntarles a los hijos cómo les va en la escuela, cómo están con sus amigos, etc., se incluyan conversaciones relativas a sus usos y prácticas en los entornos digitales. Por ejemplo, qué redes sociales o juegos conocen o utilizan, si conocieron personas a través de ellas, a qué influencers o youtubers siguen, etc. A su vez podemos trabajar en la construcción respetuosa de límites y pautas que sean claras y sostenibles, acordes a la etapa del desarrollo, y herramientas elaboradas a lo largo de la crianza y en la regulación y supervisión por parte de adultos. También proponemos tener en cuenta el desarrollo de herramientas de autorregulación, donde a partir de la preadolescencia, por ejemplo, se fomente la autonomía y corrimiento progresivo de los adultos para acompañar el crecimiento, la asunción de responsabilidades y el respeto por la intimidad.
Para finalizar es clave ayudar a descubrir intereses, talentos, fortalezas, y apoyarlos en incorporar actividades saludables y creativas como alternativas al uso de las pantallas en el tiempo de ocio.
Recomendaciones para acompañar el uso de pantallas:
- Abrí espacios de diálogo cotidiano: Conversar regularmente sobre la visa digital, qué redes usan, qué juegos les interesan, con quiénes interactúan y qué contenidos consumen.
- Mostrar interés sin Juzgar: Escuchar sin criticar facilita la confianza y favorece que puedan contar situaciones que les generen dudas o incomodidad.
- Acordar pautas de claras de uso: Definí junto a ellos horarios, tiempos de pantalla y espacios sin dispositivos (por ejemplo, durante las comidas o antes de dormir).
- Sostener los limites de manera respetuosa: Los acuerdos deben de ser claros, posibles de cumplir y acordes a la edad. La coherencia en su aplicación es clave.
- Acompaña y supervisa: Especialmente en edades más tempranas, es importante conocer qué aplicaciones utilizan y con quienes se vinculas.
- Fomentar la autonomía progresiva: A medida que crecen, promové el desarrollo de herramientas de autorregulación, acompañando el uso responsable y el respeto por la intimidad.
- Hablá sobre riesgos y cuidados: Conversar sobre la privacidad, el contacto con personas desconocidas y la importancia de pedir ayuda ante la situaciones incómodas.
- Ofrecé alternativas al uso de pantallas: Incentivar actividades recreativas, deportivas, culturales o creativas que amplíen sus intereses y experiencias.
- Da el ejemplo: EL uso que las personas adultas hacen de la tecnología también educa. Promover hábitos saludables en casa es fundamental.