"Reinventar la enseñanza de la lengua y la literatura" es el título del volumen del reconocido especialista en enseñanza de la lengua y la literatura, Gustavo Bombini.
Frente a la pregunta por la crisis del modelo de la escuela, la pérdida del sentido y su incidencia en el campo de las discusiones disciplinares, curriculares y didácticas, Bombini plantea que la enseñanza de la lengua y la literatura supone una "apuesta impostergable", y que las reformas curriculares de los años ´90 están lejos de haber agotado la discusión acerca de qué es lo que se debe enseñar en el área. El autor abre nuevamente la discusión y propone una reinvención de la enseñanza de la lengua y la literatura, que priorice una genuina mirada sobre los sujetos destinatarios de la educación. Para Bombini, convertirse en lectores y escritores es menos una experiencia natural automática que una experiencia de sujetos singulares, que implica saber más acerca de nuestros alumnos, sobre sus modos de leer y escribir, y sus estrategias respecto de lo que la institución escolar les presenta como "lo que hay que saber".
A partir de allí, Bombini trama una fructífera discusión con los enfoques de enseñanza que trajeron aparejados las reformas del currículum de los años ´90. El autor focaliza la crítica en algunos aspectos fundamentales de las mismas, como "el enfoque comunicativo", la consideración de "las prácticas como contenidos", "las tendencias practicistas que excluyen la reflexión metalingüística y metaliteraria" y la denominada "lectura placentera".
Bombini postula que en el enfoque comunicativo de la enseñanza de la lengua subyace un horizonte acotado sobre las complejas relaciones entre lenguaje y uso, lenguaje y subjetividad y lenguaje y escuela. A la vez, crea una ilusión de transparencia respecto de la lengua, lo cual no evidencia las complejas relaciones de poder y mecanismos simbólicos ocultos que se ponen en juego en los intercambios lingüísticos. Este enfoque de tendencia comunicativa e instrumentalista considera a la literatura como un tipo textual más. Lo que es en apariencia una democracia de discursos (ya que la escuela debería enseñar con el mismo énfasis una receta de cocina, una crónica periodística y una novela u obra de teatro) terminó relegando a un lugar de menor importancia a una de las prácticas discursivas más significativas de nuestra cultura: la literatura.
El autor discute además la consistencia de los denominados "quehaceres del lector y el escritor", en la medida en que no quedan especificados en qué tradición disciplinaria y de investigación se sustentan, cuál es su estatuto epistemológico en tanto saberes sobre la lengua y la literatura, ni qué discusiones traman con la propia tradición disciplinaria. Esta concepción practicista corre el riesgo muchas veces de excluir la reflexión metalingüística y metaliteraria en el imperativo de los proyectos. Proyectos que fuerzan situaciones de enunciación (según estas propuestas no se debe dejar de tener "propósitos comunicativos reales") a la vez que desvirtúan el lugar de la escuela como generadora de sentidos en sí misma y de su propio universo discursivo.
Una crítica especial lanza Bombini a las difundidas consignas de "lectura placentera". Las mismas presuponen que el contacto de los alumnos con los libros y con situaciones "placenteras" de lectura (con alfombras y almohadones en el aula o la biblioteca) generarían por sí solos una apropiación de los textos literarios. El autor señala que esta postura desprecia y deja de lado todo lo que la escuela tiene para proporcionar en la construcción de esa relación, en la medida en que el profesor es el lector experto que puede aportar una diferencia con el trabajo con la lectura. Trabajo que debe tener por objeto la intervención escolar para que los alumnos construyan su propia experiencia estética, experiencia que se logra con la incidencia de la escuela y no con el "abandono natural" de los alumnos frente a los libros.
Hacia el final del volumen, Gustavo Bombini incluye narraciones de prácticas y experiencias concretas de enseñanza de profesores. La narración de experiencias promueve modos de reflexión y de producción de conocimiento, en tanto que reflejan la tensión entre lo programado y lo que efectivamente sucede en el aula. Narrar las prácticas configura un espacio en donde se comparten relatos de experiencias, en el que se asume el "yo" de un profesor, en una escuela, enseñando una disciplina particular, objeto del interés y de la pasión del mismo.
"Reinventar la enseñanza de la lengua y la literatura" propone apostar a un nuevo modo de pensar el lenguaje, en su polisemia y riqueza de experiencias, también a poner a disposición de los alumnos la lengua y la literatura, para que estos digan finalmente su parecer sobre aquello que solamente en la escuela podrán conocer.
"Reinventar la enseñanza de la lengua y la literatura" se encuentra disponible en todos los Centros de Docentes de la Ciudad.
Matías Perla
Centro de Docentes de San Telmo