Educación

Aproximación a su estética

Fases, recursos y medios seleccionados
en la realización de sus obras


"Construyo mentalmente la obra, que me persigue a veces durante días, y aún meses, pero cuando voy al cuadro, ya la he pintado en mi interior, de modo que la realización es rápida. Pinto casi todo de memoria, las cosas que aparecen en mis cuadros existen en la realidad, sólo que organizadas de otra manera, yo las traigo a la tela a medida que las necesito, voy sacando del archivo de la memoria lo que me hace falta."

El proceso de realización lo iniciaba dibujando primero con carbonilla, para esbozar la obra y poner luego el color con la espátula, instrumento que usó casi exclusivamente en reemplazo del pincel desde 1918. Este uso espatular significó que sus obras presenten un rico empaste. "MI pulso es enérgico y necesito un instrumento de fuerte temple. Hago rebajar una cuchara de albañil y me presta excelente servicio. Esta espátula da en un mismo golpe, según la presión, gamas colorística que no se obtienen con el pincel. Permite pocos retoques, yo trabajo muy rápido, empiezo muy temprano y sigo trabajando hasta terminar la obra." Aplicó el color sobre la superficie del campo visual, con un gesto espontáneo. Es decir, que se anticipó en décadas al informalismo, en relación con la presencia significativa de lo matérico y con la importancia del gesto ejecutor como expresión de una actividad vital.

Sus obras resultan de un vigoroso espatular, que pone de manifiesto su temperamento, y de un proceso de organización mental. Parte de un conocimiento profundo de su medio, la atmósfera, los objetos, su gente y el trabajo portuario que reconstruye de acuerdo a sus necesidades. La materia evidente es una constante en las obras del artista, la variación se produce en la dosificación que en algunos casos alcanza espesores inesperados. Su distribución sobre la superficie del campo visual varía de espesor en las distintas zonas de la misma obra y en las diferentes producciones artísticas. El modo de representación espacial es de concepción monumental aún en obras de pequeñas proporciones. En algunas creó ámbitos de expansión de los objetos figurados, empleó líneas constructoras multidireccionales, que muchas veces se proyectan hacia afuera, aspecto que se percibe como un desbordamiento de la composición de los límites del campo visual según se observa en la pintura A pleno sol. El ámbito, el espacio representado, es cambiante.

Quinquela compuso con gran libertad y alteró cuantas veces creyó necesario la aplicación de la perspectiva en función de la expresión. En esta obra utilizó la aérea, impuesta por su visión desde los alto ventanales del estudio. En otras, modificó la posición del observador respecto al medio, colocándolo a la altura del suelo y ubicó la línea del horizonte por debajo de la mediana horizontal del campo visual. Tuvo un modo particular de manejar el color, según la naturaleza de la temática seleccionada para su obra. Modificó el color local, algunas veces lo aplicó en el mismo cuadro con procedimientos diferentes: zonas de colores puros combinadas con desaturados mezclados en la mesa de trabajo, otras en oposición bipolar cálidos - fríos, o engamados.
Volcó con libertad, sin ataduras, los colores sobre la tela según lo necesitó, para crear la atmósfera adecuada al momento del día que quería representar. En algunas de sus obras se evidencia cierta paleta sauve, en el empleo de colores puros, plenos, fuertes contrastes cromáticos y exaltación del color. En Crepúsculo dorado, recurrió a la bipolaridad, cálidos fríos, en Día luminoso aplicó colores plenos en las barcazas y en Atardecer, utilizó una amplia paleta cromática con colores puros y desaturados volcados con total libertad sobre la superficie del campo visual.
En estas tres obras predomina un clima de quietud y serenidad con presencia de pequeñas embarcaciones subordinadas al motivo principal de la obra referido a los diferentes momentos del día. En ellas la figura humana pierde importancia, aparece apenas insinuada, en actitud pasiva y contemplativa. El cielo y el agua se tiñen del mismo color con diferencias sutiles. La línea de horizonte está ubicada alta y remarcada con la representación de una silueta de barcaza diferenciada claramente del entorno atmosférico por su color. Quinquela captó los reflejos, creando un efecto de movilidad mediante la utilización de un espatular horizontal y ondulante. En otras obras, el artista de la Boca, eligió una paleta atemperada, suave y con colores desaturados y de escasos contrastes cromáticos Ternura espiritual.
En Crepúsculo recurrió a un color como dominante, con una paleta tonal reducida casi a la monocromía, partió del rojo, desaturándolo al matiz. Acentuó la monumentalidad del barco que ocupa gran parte del campo plástico contrastando con el intenso rojizo del fondo. Hasta el agua está teñida del color del cielo. A pesar de la actividad, las figuras representadas como siluetas, pasan desapercibidas, pues se fusionan por color con el buque en reparación. En otros casos la paleta fue más amplia, A pleno sol. "Me paso un mes persiguiendo colores, ideando formas, sintiendo imágenes y en pocas horas vuelco todo como un torrente. Preparo mis telas o cartones con blanco de cinc, luego con una carbonilla aboceto la obra. Cuando pinto, sin embargo, no me ato demasiado a ese boceto inicial y aprovecho las ideas que tumultuosamente aparecen en el momento. Tampoco me esclavizo al modelo.
Yo agrego lo mío al cuadro y si necesito un rascacielos, lo pongo en el horizonte. Me gusta trabajar con generosidad de materia, me expreso con rapidez. La idea parte de una impresión, de un cielo fugaz, de unas nubes pasajeras, de una luz rosada o violácea. "
"El color nace con uno, es instintivo, elegí el color para las flores y el paisaje, para mis barcos y mis cielos, para este riachuelo que prolonga mi vida hacia un río de cambiantes tonos. El color nunca muere, y yo entre colores seguiré viviendo, irá prendido a los colores hasta después de muerto". Con este criterio, Quinquela pintó su propio ataúd "este lugar será el santuario para mi después". Para la superficie exterior utilizó una amplia gama de colores en sucesivas franjas de celeste, verde limón, verde lino, rojo, azul, amarillo y marrón, en la tapa pintó una cruz y un barco y en el interior parte de rosa y parte con los colores de la bandera argentina.
"El color no tiene fin. Cada color expresa un momento, una emoción y como yo quiero rendir homenaje a los colores aún después de muerto, pinté yo mismo mi ataúd con los colores argentinos por dentro, y por fuera con los siete del arco iris. " Artista instintivo, subrayó las características expresivas de la realidad, creando una nueva visión. Vivió contemplando el puerto, trasladándolo a la tela para exaltarlo a través de una materia densa, de fuertes empastes e intenso espatular y de una variada y rica paleta tonal. Hacedor incansable, ocupó un lugar significativo como ser humano y artista ejemplar. Trasladó a sus obras el sentimiento profundo que despertaban en él su barrio, su gente y su lugar de pertenencia. Destacado exponente del arte nacional, de libre temperamento, sin ataduras, elevamos a Benito Quinquela Martín a la categoría de paradigma a través de su estética singular.

Los iniciosReafirmación de su lenguaje pictórico
La Boca, su gran taller
Ejes temáticosCampos disciplinares
• Fases, recursos y medios seleccionados en la realización de sus obras

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