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Título: Historia de las ideas en la Argentina. Diez lecciones iniciales, 1810-1980 Autor: Terán, Oscar Editorial: Siglo XXI Ciudad: Buenos Aires Año: 2008 |
Historia de las ideas en la Argentina. Diez lecciones iniciales, 1810-1980, se convirtió en el libro póstumo de Oscar Terán, profesor, durante 20 años de la Cátedra de Pensamiento Argentino y Latinoamericano en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires y de la Universidad Nacional de Quilmes; investigador principal del Conicet; miembro del Club Socialista José Aricó y del consejo editor de la revista Punto de Vista.
El autor imagina sus lecciones para estudiantes universitarios y público interesado en los aspectos culturales de la historia argentina, con preeminencia en la historia de las ideas para la comprensión de las ideas y las creencias del pasado. El estilo elegido por Terán recupera el ritual básico de la enseñanza: el del encuentro del maestro con sus alumnos y el de la oralidad, combinado y enriquecido por la erudición del autor en los campos del saber histórico, filosófico y sociológico. Desde esa perspectiva recorre las representaciones intelectuales de la nación y la sociedad por casi dos siglos de existencia de la Argentina.
El trazado comienza con "La Ilustración en el Río de la Plata" para luego priorizar en la figura de Mariano Moreno con el propósito de entender cómo se pensó y legitimó el acto fundacional de la Argentina moderna, puesto que se trató de "una revolución que nació sin teoría, esto es, un acontecimiento que se desencadenó en el Río de la Plata sin que existieran los sujetos políticos o sociales que la programaran o ejecutaran". Se detiene, tras treinta años de convulsión social y política, en La Generación del '37, "considerada como el primer movimiento intelectual animado de un propósito de interpretación de la realidad argentina que enfatizó la necesidad de construir una identidad nacional", orientada por los faros ideológicos del romanticismo y del liberalismo. Sarmiento y Alberdi fueron sus más conspicuos, pasionales y antagónicos representantes. El primero, con el "Facundo o Civilización y barbarie" intentó, según el autor, develar el "enigma argentino", es decir, por qué la Revolución de Mayo, una revolución de libertad devino en el despotismo de Juan Manuel de Rosas; el segundo, con Las Bases sistematiza la propuesta de modernización del país bajo una matriz gradualista modelada desde la economía. Es la denominada república posible concebida como un "progresismo autoritario", o liberal en lo económico-social y conservador en lo político.
La próxima estación del itinerario es la de la Generación del '80 y la figura de Miguel Cané, momento en el cual para los contemporáneos "la Argentina finalmente había entrado en una nueva era" por el arribo del progreso económico y la apertura al mundo como productor de bienes agropecuarios. Pero es el momento, a la vez, en que se ciernen sobre ella una serie de amenazas que afectan el ingreso pleno del país en la modernidad. Entre ellas, la cuestión social, nacional, política e inmigratoria. Se trata de las inevitables consecuencias de los cambios acelerados que visualiza a través del tópico literario clásico, denominado ubi sunt, que significa "dónde están, dónde se han ido", para expresar la contradicción entre el acuciante deseo de cambio y el lamento por lo perdido.
Avanza con el Positivismo y los diagnósticos y propuestas de José María Ramos Mejía y José Ingenieros. El primero, representante del linaje criollo y patricio, desde la confianza que le aporta el discurso positivista, advierte sobre la presencia de "las multitudes argentinas" en el espacio urbano. Le inquieta el impacto que pueden provocar estas masas inmigrantes sobre la gobernabilidad y legimitidad de la elite tradicional dominante. Deja planteado, según Terán, una relación persistente e imprescindible para la comprensión de la historia política argentina: la relación establecida entre los líderes y las masas. En tanto, José Ingenieros, uno de los primeros intelectuales modernos, propone en Sociología argentina un relato legitimador de una futura nacionalidad argentina promisoria, la que resulte a partir de la mezcla de la sociedad aluvional.
Llega a Manuel Gálvez, Leopoldo Lugones y Joaquín V. González y a las controversias del Centenario, un espacio intelectual ocupado en términos filosóficos por el positivismo y en términos estético-literarios por el modernismo cultural. Las discusiones en torno de la nacionalidad las visualiza con El diario de Gabriel Quiroga de Manuel Gálvez y El payador de Leopoldo Lugones. En el primero de ellos se condensan los tópicos y representaciones luego desplegadas por el nacionalismo de derecha argentino hasta el presente: un acuciante "llamado regeneracionista ante las consecuencias degenerativas del proceso modernizador". Con el segundo, "el poeta nacional", emerge el nacionalismo autoritario y elitista frente a las masas heterogéneas. En 1913, un año después de sancionada la Ley Sáenz Peña, en El payador, Lugones revaloriza el denostado Martín Fierro de José Hernández "para entronizarlo como el libro fundador de la entera tradición literaria nacional y, junto con ello, en erigir al gaucho como el símbolo mismo de la argentinidad", dotándolo de un linaje y de un estereotipo obediente, sumiso frente al blanco.
En "El fin del siglo", escrito en 1910, Joaquín V. González repara sobre la existencia de un relato histórico consensuado en correspondencia y asociado con la construcción del Estado Nación. No obstante, el político reformador y fundador de la Universidad de La Plata en 1905, armará una genealogía de la nacionalidad argentina que exceda la Revolución de Mayo hasta hacerla converger en "la bruma de los tiempos" de la cultura occidental. Ese legado prometedor se ve obstaculizado, según González, por "el espíritu de discordia" basado en rivalidades personales o en antagonismos latentes de regiones o facciones que produjo la anarquía, y con ella las masas inorgánicas y sus representantes políticos, los caudillos.
La superación de la discordia, o la conciliación entre democracia y liberalismo, la concibe a través de una política de consenso que bajo la consigna sarmientina de "educar al ciudadano" vaya construyendo ciudadanía política. Para Terán "es precisamente aquí donde adquiere pleno sentido la fundación de la Universidad Nacional de La Plata, porque en ella González coloca el proyecto de una innovación educativa de la clase dirigente inscripta dentro de los cánones de la cultura científica". Así, le asigna a la clase dirigente un rol innovador en procura de conferirle una nueva legitimidad, expresada más tarde, en términos políticos en la Reforma electoral de 1912, de la que es activo partícipe.
En la lección 7, "Democracia, guerra y 'nueva sensibilidad´", el autor abarca un período hondamente conflictivo y de incertidumbre tanto en el ámbito nacional como internacional, caracterizado por el "derrumbe de la civilización occidental del siglo XIX" con la Gran Guerra, la revolución rusa y, en el plano local por el desplazamiento político de la élite conservadora y por el ascenso y caída de Hipólito Yrigoyen y el radicalismo. En el país, surgen lecturas y opciones políticas antirrepublicanas alarmadas ante la persistencia del igualitarismo de la "política criolla" o, en palabras de Juan Agustín García por el triunfo del "viejo aforismo criollo que late en el fondo del alma popular y anima toda su poesía: ¡Naides es más que naides!".
La profunda escisión entre la cultura de elite y la cultura popular se manifiesta políticamente en distintos criterios de legitimidad: el fundado en la mayoría popular y el fundado en distintos valores y formas de ejercicio del gobierno. El primero de ellos se basa en el criterio mayoritario conseguido a través del sufragio universal y fue esgrimido por el radicalismo; el segundo, en cambio, se basa en el criterio meritocrático o de determinados tipos de cualidad de sus gobernantes, sostenido por la elite gobernante desde la caída de Juan Manuel de Rosas hasta ese presente. Acompañan el clima de época los tangos desencantados de Enrique Santos Discépolo y la literatura rupturista de Roberto Arlt. Terán nos ofrece, nuevamente, el pensamiento divergente de José Ingenieros y de Leopoldo Lugones como expresión del fracaso de la hegemonía liberal. Es decir, la adhesión a la revolución rusa y la posición antiimperialista latinoamericanista de Ingenieros frente a la contundente alineación de Lugones al fascismo y, a ambos intelectuales impugnando la democracia liberal representativa.
La próxima estación ofrecida es "La cultura intelectual en la década de 1930" , donde el vaticinio de Leopoldo Lugones: "Ha sonado otra vez, para bien del mundo, la hora de la espada" se torna realidad con el golpe cívico militar de José Félix Uriburu en la década de 1930, acontecimiento precedido por la caída de Wall Street y por la crisis posterior del sistema capitalista que pone fin al modelo agroexportador. Es un momento definido por el autor de "una profunda ruptura que afecta de modo decisivo ciertas autoimágenes argentinas largamente construidas, relacionadas con la creencia en la excepcionalidad de este país y su destino de grandeza". La densidad de esa crisis global genera una pluralidad de voces para ser interpretada. Así, el revisionismo histórico, el grupo Sur y la izquierda argentina llevarán a cabo una lectura crítica retrospectiva de la nación liberal.
Continúa con los "Rasgos de la cultura durante el primer peronismo. Relecturas del peronismo, entre el tradicionalismo y la radicalización (1946-1969)". La década del ´40 -analiza Terán- fue un momento en que la presencia de la política se vuelve apabullante en la sociedad y por lo tanto involucra la producción intelectual, puesto que "construyó los rieles, los caminos, o al menos los contornos, por los que circularon las ideas", siempre además, en un contexto de fuerte polarización o enfrentamiento. El peronismo fue el parteaguas decisivo que desencadenó la "mutua denegación de legitimidad" entre quienes contaban con la mayoría del pueblo y quienes rechazaban la legitimidad de esa mayoría, en el plano de las ideas y de la política. Pero, aun con una fuerte práctica tutelar por parte del Estado, comienza en esta etapa la modernización de las disciplinas vinculadas con las Ciencias Sociales. La historia, la crítica literaria y la sociología serán enriquecidas por el aporte filosófico del existencialismo sartreano que, según el autor, "brindó una estructura de sensibilidad adecuada".
La teoría del compromiso con el contorno permitió a los intelectuales posicionarse en una situación político-social y a la vez ejercer la crítica como profesionales. La revista Contorno, dirigida por David Viñas, y sus novelas Dar la cara y Cuerpo a cuerpo materializan esta visión. En tanto, el análisis liberal fue trazado, entre otros, por la aparición de la sociología anglosajona propuesta por Gino Germani, y por la revista Imago Mundi , dirigida por José Luis Romero. En 1955, la destitución de Juan Domingo Perón, desata el deseo de la franja liberal y socialista, de restaurar la Argentina anterior a 1945, pero el peronismo se vuelve un hecho permanente de la sociedad argentina, y con ello el imperativo de repensarlo.
En ¿Qué es esto? Ezequiel Martínez Estrada "inscribe al peronismo dentro de los males que involucran a la totalidad de la sociedad y la cultura argentina". Gino Germani en el artículo "La integración de las masas a la vida política y el totalitarismo" aplica la noción de "masas en disponibilidad" y de "nueva clase obrera" para explicar la relación masas-líder. Desde otra orilla y, entre otras intervenciones, Rodolfo Puiggrós escribe Historia crítica de los partidos políticos argentinos para dar cuenta del peronismo y acusar a la izquierda de la que él mismo había formado parte por concebir una lectura política frente al peronismo que la asocia a la oligarquía y el imperalismo.
Los años '60 renuevan el universo cultural argentino con la aparición de editoriales, revistas, asociaciones intelectuales, grupos de estudios; instituciones estatales (CONICET, Eudeba, etc.) y privadas que conforman diferentes representaciones de la política y de la historia nacional. La universidad será el centro en donde convergerá esa fuerza renovadora proponiendo interpretaciones y lecturas de la sociedad desde el enfoque literario textualista, la historia social y la sociología. Todo ello se sucede con el trasfondo de la revolución cubana, el lenguaje psicoanalítico, las lecturas de textos marxistas clásicos y estructuralistas, los Beatles y la revolución sexual.
La última lección le corresponde al pasado reciente. En "Violencia política, terrorismo estatal y cultura (1970-1980)" discurre sobre el sentido, el porqué y para qué de la violencia revolucionaria de la última dictadura militar y del terrorismo de estado en la Argentina. Así, explica que el "proceso de modernización y radicalización" originado en la segunda posguerra y de recepción y expansión inusitada en el país experimentó frenos y bloqueos que derivaron "en el desencadenamiento de fuerzas de diversa índole, plurales y aún contrapuestas". La modernización dispersó líneas hacia una mayor radicalización y al abandono de la política y, a la vez, configuró la reacción conservadora del orden existente. El cóctel se agita con películas de Ingmar Bergman, Michelangelo Antonioni, la Noche de los bastones largos, La hora de los hornos, el Instituto Di Tella, la Teoría de la dependencia, la revista gramsciana Pasado y Presente, Las venas abiertas de América Latina, los asesinatos de Trelew, La Patagonia rebelde, Operación Masacre, la revista Crisis, la Teología de la liberación, la aparición de la guerrilla urbana, La Triple A... hasta el 24 de marzo de 1976.
El autor señala que el final de la dictadura y el retorno de la democracia constituyen un nuevo parteaguas de la historia argentina y, por lo tanto se compondrá una nueva relación entre política y cultura enmarcado en un nuevo contexto, con contenidos y tensiones singulares. El ameno y seductor recorrido propuesto por Terán constituye una mirada abarcadora, fértil, reflexiva e insoslayable frente al reciente Bicentenario de la República. Los docentes encontrarán en el libro una potente referencia histórica, filosófica y política que permite hacer comprensible el pasado con el presente.
Amalia García
Centro de Docentes de Liniers